ACUDE A TU MÉDICO

Estimados padres: os sorprenderá que en este apartado lo primero que aparezca sea la petición de que acudais a vuestro doctor. Es así porque, sencillamente, es el mejor consejo que podemos daros.

Para profundizar sobre Plagiocefalia hay multitud de enlaces disponibles con excelente información médica y muy detallada que explica la patología y los tratamientos disponibles. Podeis consultar los documentos y enlaces que adjuntamos al final. Ahora os damos algunas razones para nuestro consejo.

Si habeis detectado algúna anomalía en la cabecita de vuestro bebé, probablemente esteis ante una Plagiocefalia Postural, una patología normalmente fácil de tratar que muchos consideran meramente cosmética y que se soluciona espontáneamente. Hasta aquí, tranquilos. Pero esta opinión no es unánime y otros expertos señalan posibles dificultades asociadas en el desarrollo del niño (3). También podría tratarse de Hidrocefalia (disfunción en el fluido cerebroespinal) o de Craneosinostósis (cierre prematuro de las suturas craneales), ambas graves y que pueden requerir tratamiento quirúrgico.

Por lo tanto, leed e informaros todo lo que necesiteis para entender bien la patología, pero confiad solo a vuestro pediatra la salud de vuestro bebé. El es quien está capacitado para valorar al niño y remitirá el caso al especialista si fuera menester.

CAUSAS

La literatura clínica es muy extensa y, en general, señala como causa principal la posición en la que yace el bebé en su cuna. Pero existen otras posibles, tales como un parto prematuro, una posición constreñida intrauterina (en embarazos múltiples, por ejemplo), anomalias cervicales, torticolis, etc. De nuevo, os remitimos al doctor para su correcta valoración.

La deformación posicional surge durante la fase de más crecimiento del cráneo debido a la gravedad que actua sobre el cráneo. Según la preferencia del bebé en su cuna, así será el tipo de aplanamiento.

El incremento de casos se relaciona con la recomendación de posicionar al bebé en sobre su espalda mientras duerme, con el fín de reducir el riesgo de muerte súbita. Si antes de 1990 la incidencia era de un 3%, a partir de 1992 aumentó hasta alcanzar entre el 6% y el 15%, según el país, en bebés de 4 meses (1).

Algunos autores (2) amplian las causas a otros cambios ocurridos en la forma de cuidar al bebé que entran en conflicto con nuestra evolución como humanos. Así mencionan, la preferencia del biberón en vez del pecho para alimentarle, o el uso de cochecitos para el transporte frente a la manera ancestral de llevarlos apoyados en el cuerpo de su madre. Tambien citan la antigua costumbre, o necesidad, de que los niños compartieran lecho con otros niños o con sus padres.

TRATAMIENTO

El mejor tratamiento es la prevención. Vuestro pediatra os indicará cómo pueden evitarse la mayoría de plagiocefalias mediante sencillos cambios de comportamiento y juegos destinados a evitar que el bebé permanezca en la misma posición demasiado tiempo.

Controlará periódicamente la evolución de su cráneo, siendo la revisión de los 3-4 meses especialmente importante porque, si se identifica un problema, es el mejor momento para actuar. A partir de ahí, cuanto más se tarde menos capacidad de corrección habrá.

Si vuestro pediatra detecta que algo no va bien os derivará al neurocirujano para descartar patologías graves de otro tipo y, en su caso, fijar un plan de acción.

En las situaciones leves de plagiocefalia bastará con cambios posturales y juegos específicos. En las moderadas podría requerirse fisioterapia y en las más severas se deberá recurrir a una ortesis craneal. Solo en situaciones muy graves deberá realizarse cirugia.

¿Qué ocurre si el doctor prescribe un casco a vuestro bebé?. Nada. Debeis estar tranquilos. Es el método más efectivo y cuenta con el máximo consenso entre los doctores tras estar avalado por numerosos estudios realizados en varios paises y que podeis ver en el apartado de ortesis craneales.

VUESTRA DECISIÓN

Pero... un momento..., si la ortesis craneal es el método más efectivo, ¿por qué no se prescribe siempre?.

Buena pregunta, con tres posibles respuestas. La primera es que no siempre es realmente necesaria. Dependerá de la severidad de la deformación y de su evolución prevista, pero casi siempre bastará con el apoyo de un fisioterapeuta especializado.

En segundo lugar, la mayoría de las ortesis craneales son incomodas para el bebé durante los primeros dias de uso, no transpiran bien y exigen una disciplina a los padres que no todos están dispuestos a cumplir. También son "aparatosas" y suscitan la curiosidad de las personas que se acercan al bebé.

El factor económico es el tercer motivo: las ortesis craneales pueden ser más caras que un tratamiento de fisioterapia. También requieren por lo general una prescripción especial por parte del Sistema Público de Salud.

La ortesis craneal talee da respuesta a todos estos problemas: es transpirable, ligera y de diseño  atractivo, y su precio es muy competitivo.

Es muy importante entender la trascendencia de decidir correctamente el tratamiento a seguir. Una vez elijais uno, será prácticamente imposible cambiar a otro si el primero no funciona. La evolución del cráneo del bebé es inexorable, el periodo de crecimiento es de pocos meses, y el tiempo juega en contra

Es vuestra responsabilidad elegir el tratamiento que os inspire más garantías de efectividad. Para ello contad siempre con vuestro doctor. Su opinión es la única que debe importaros.

Una vez prescrita la ortesis, Grau Soler la elaborará, adaptará a vuestro bebé y hará el seguimiento junto con vosotros y el doctor. En todo momento contareis con información tangible y objetiva sobre su evolución.

En Grau Soler llevamos mas de 80 años elaborando ortésis, prótesis y otros productos sanitarios, estando a la vanguardia mediante la incorporación de la última tecnología. Es nuestra misión, nos gusta y nuestros clientes nos dicen que lo hacemos bien. Seriamos muy honrados de contar con vuestra confianza.

En el caso de querer conocer la opinión de alguno de los doctores especialistas del mayor prestigio llamadnos y os daremos su contacto sin ningún compromiso.

  • (3) Miller RI, Clarren SK. Pediatrics. 2000;105(2):E26. doi:10.1542/peds.105.2.e26